El éxito de Correa

Rafael Correa en la noche electoral, el 17 de febrero. AP / DOLORES OCHOA.El nuevo socialismo en su versión latinoamericana gana peso. La contundente victoria del ecuatoriano Rafael Correa en las elecciones presidenciales del domingo con votos más que suficientes para no necesitar una segunda vuelta así lo demuestra.

Ecuador, un pequeño país de casi 15 millones de habitantes, había vivido durante décadas en la desestabilización política y en la pobreza endémica agravada por los efectos de fenómenos meteorológicos como El Niño a finales de los 90 y la caída del precio del petróleo, el primer producto que el país exporta.

En seis años, desde su llegada al poder en el 2007, Correa le ha dado la vuelta al país como si fuera un calcetín con lo que califica de “revolución ciudadana” a imagen y semejanza de la revolución bolivariana del venezolano Hugo Chávez.

La pobreza ha disminuido en un 27%, la sanidad y la educación se han extendido notablemente, se ha creado empleo en el sector público gracias a un extensivo plan de mejora de las infraestructuras, en particular de las carreteras que ahora son el gran escaparate del progreso alcanzado en tan poco tiempo.

Los ecuatorianos ya no tienen aquella necesidad imperativa de emigrar que llevó a tantos cientos de miles a EEUU y a España. Por el contrario hoy, con la crisis que galopa entre nosotros, se ha iniciado el proceso de retorno.

Con este cambio, la victoria de Correa –la tercera después de las elecciones del 2007 y del 2009–  se entiende perfectamente. Ninguno de los tres presidentes anteriores logró terminar su primer mandato, y esto ya da la medida de lo muy distinto que es hoy Ecuador.

Correa ha podido emprender esta modernización gracias a un cambio de tendencia al alza en el precio del petróleo en los últimos años. Es la misma circunstancia que ha permitido a Chávez realizar sus programas sociales. También como el líder venezolano, Correa hizo aprobar una nueva Constitución para permitir su reelección, como así ha sido. 

Simpatizantes de Correa celebran los primeros resultados electorales. EFE / CECILIA PUEBLA.Sin embargo, su último triunfo electoral no esconde la realidad, que ya apuntaba aquel cambio constitucional, la de una deriva personalista y autoritaria facilitada además por una oposición muy debilitada.

En estos años la prensa crítica con su actuación ha sido objeto de persecuciones judiciales y uno de los primeros deberes de la nueva Asamblea será la aprobación de una Ley de Comunicación temida por los medios que no le son afines por su voluntad restrictiva. Correa también ha ejercido un severo control sobre la justicia y la administración pública, ámbitos en los que ha colocado a sus seguidores. O sobre el proceso electoral ahora acabado.

Las voces críticas con las políticas del presidente reelecto, dentro y fuera de Ecuador, consideran que la bonanza económica tiene una base poco sólida, con unos niveles de gasto público que serán insostenibles de continuar así en el futuro. No diversificar la economía en busca de una menor dependencia del petróleo y basar el crecimiento en los subsidios y en las grandes obras públicas da resultados inmediatos, especialmente electorales, pero no crean tejido productivo y esto es lo que cualquier país necesita para desarrollarse.

Hoy habrá sido un gran día para el eje chavista. Correa gana de calle en Ecuador, Chávez regresa a Venezuela tras dos meses de convalecencia en Cuba y Evo Morales expropia una filial de Abertis y Aena que gestionaba los aeropuertos.