La Italia que viene (fantasía)

 

El viento cambia (discutido pasquín progresista)

El viento cambia (discutido pasquín progresista)

Dentro de seis meses, tras las elecciones generales, podría haber sucedido lo siguiente. Archivados los 20 años de Silvio Berlusconi, los conservadores estarán liderados por Luca Cordero de Montezemolo, presidente de Ferrari, o por el aún magistrado Antonio Ingroia. Ambos están abandonando en estos meses sus respectivos cargos.

Los centristas, ahora en la oposición, sufrirán dudas hamléticas, entre unirse a los conservadores o a los progresistas. Si van con los primeros, se habrá formado la nueva derecha posberlusconiana. Si se casan con los progresistas, Enrico Berlinguer y Aldo Moro aplaudirán desde la tumba al nuevo “compromiso histórico”. No será el de Peppone y Don Camillo de Giovanni Guareschi, pero algo parecido. Pura realpolitik.

Cuando lleguen aquellas fechas, el Vaticano y la iglesia católica italiana ya habrán pactado lo que tengan que pactar con quien gobierne. Las mafias también habrán decidido cuál es el partido al que apuntan para mantener el statu quo, después de haberlo más o menos hecho, en el pasado remoto y reciente, con la Democracia Cristiana (DC), el Partido Socialista (PSI), Forza Italia (FI) y probablemente la Unión Democrática de Centro (UDC). Hasta la fecha, los poderes criminales aún no han decidido, como demostrarían los datos de las recientes elecciones en Sicilia, según los que los votos que controla Cosa Nostra se habrían nada menos que…abstenido. A la espera de quien será el nuevo mandamás.

 

Matteo Renzi

Matteo Renzi

A partir de abril, los progresistas estarán dirigidos por Matteo Renzi, un “joven” de 37 años, el del eslogan “¡Ahora! y los líderes que heredaron el histórico PCI estarán cuidando de sus nietos biológicos. Beppe Grillo, cómico metido en política con tintes altamente populistas, será el líder del segundo o tercer partido de Italia. Nadie conoce su programa, pero todos saben que lo primero y quizás lo único que quiere es echar del parlamento y del país a la casta política entera. David Thorne, embajador de EEUU en Roma, sigue atentamente las andanzas de ambos.

 

Beppe Grillo

Beppe Grillo

A Renzi y a Grillo les habrán votado los indignados, los desahuciados, los parados y los que a pesar de todo no han perdido la esperanza. Renzi habrá recibido el voto (20%-25%) de las nuevas generaciones progresistas, en paro o en activo, que quieren que algo suceda y rechazan a unos líderes que llevan 20 y 30 años en el parlamento, sin haber impedido, pudiéndolo, la llegada de Berlusconi y sin haber atajado con tiempo los desperfectos de la crisis. Grillo será una especie de gordo fraile Savonarola despotricando contra los poderes de los “papas”, con mucho poder adquirido en sus arcas pero sin un equipo directivo para no desperdigarlo. Le habrá votado un 15%, quienes se identifican con los eslóganes populistas que profiere y que son los que muchos italianos piensan en sus adentros. En cualquier caso, los electores habrán jubilado a una generación de políticos. Hasta aquí la fantasía.

Luego habrá Europa, la economía, los mercados y la especulación. Eso exigirá una coalición que compense las garantías que ofrecían Mario Monti y sus técnicos. Se hará entre centristas y progresistas. O entre conservadores y progresistas. O entre  los tres a la vez. Don Quijote era castellano. El italiano era Maquiavelo.