Presidente de dos mandatos

El Empire State Building iluminado con los colores demócratas tras la victoria de Obama. REUTERS / ANDREW KELLY.

El Empire State Building iluminado con los colores demócratas tras la victoria de Obama. REUTERS / ANDREW KELLY.

Hace cuatro años, los republicanos decidieron que el demócrata Barack Obama, el primer presidente negro de EEUU, iba a ser un nuevo Jimmy Carter, presidente de un solo mandato. No lo han conseguido. Obama seguirá en  la Casa Blanca otros cuatro años pese a la crisis, pese a la decepción causada por su gestión que no ha satisfecho las grandes expectativas despertadas en el 2008, pese a una campaña floja en la que aparecía cansado y en la que ya no podía repetir el mantra del Yes we can.

Estas elecciones tenían un tema casi único, la economía, o al menos es lo que el 80% de los estadounidenses consideraba que era la gran cuestión. Durante su presidencia Barack Obama invirtió el sentido de todos los indicadores económicos, de negativos a positivos, aunque la recuperación está siendo lenta,  lentísima y sus planes de estímulo todavía no han desplegado toda su capacidad de mejoría.

Muchos votantes se habrán hecho la pregunta que les proponía el rival Mitt Romney: ¿Vive mejor ahora que hace cuatro años? Y al responderse, parece claro que son muchos quienes han constatado que viven mejor, o, si no viven mejor, viven con esperanza en el futuro.

Obama, en Chicago, tras conocer su victoria.AP  / CAROLYN KASTER

Obama, en Chicago, tras conocer su victoria.AP / CAROLYN KASTER

Entre los que viven con esta esperanza hay dos sectores del electorado que ya en el 2008 le ayudaron a ganar y que ahora han vuelto a darle su respaldo. Son los hispanos y los jóvenes, la llamada generación del milenio. Y las mujeres que, entre otras cosas, se han visto ofendidas por declaraciones fanáticas de prominentes republicanos.

A Obama también le ha ayudado Sandy, el huracán que se abatió en la recta final de la campaña sobre la costa este. Le dio la oportunidad de aparecer como el comandante en jefe y de conseguir apoyos republicanos como el del gobernador de New Jersey. Aquella tragedia también robó un par de argumentos al partido de Romney, el de que no existe el cambio climático y el de que cuanto menos estado, mejor. Las estructuras federales han sido fundamentales para la recuperación del desastre.

Los cuatro años que vienen no van a ser fáciles para Obama. La Cámara de Representantes que ha renovado la mayoría republicana le seguirá siendo hostil. Pero el mayor reto lo tendrá el 1 de enero cuando EEUU se enfrenten al abismo fiscal. Buena suerte.