Un gran supermercado transatlántico

 El presidente Obama pronuncia el discurso del estado de la Unión, el 13 de febrero. REUTERS / JONATHAN ERNST.Ha estado aparcado durante varios años. Ahora se anuncia su reactivación y, de llegar a buen puerto, dará lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo. Es el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos. No va a ser fácil, pero tampoco imposible. Y, en las actuales circunstancias de crisis, necesario.

Con él, los dos firmantes podrán mejorar sus perspectivas económicas, en particular del mercado de trabajo, algo que conviene a ambos. Cuando se acaba de anunciar que el PIB en la zona euro ha caído un 0,6%, pensar que con dicho acuerdo el PIB podría aumentar en medio punto es un gran argumento a favor.  

Antes del anuncio oficial en Bruselas y Washington, el presidente Barack Obama lo anticipó en su discurso sobre el estado de la Unión, el martes 12 de febrero, lo que da la medida de la importancia que EEUU le otorga.

Cuando el futuro parecía centrado en el llamado pivote asiático de Obama, la relación transatlántica recupera su lugar, si es que lo había perdido. La UE y EEUU son las dos economías más grandes del mundo. Las inversiones estadounidenses en Europa son el triple que en Asia, y las europeas en EEUU son ocho veces la suma de todas sus inversiones en China e India.

Ellen Laipson, asesora de Obama y de Hillary Clinton, explicaba hace pocos días en Barcelona en un seminario sobre la política exterior de EEUU organizada por Cidob, que no hay que ver el pivote asiático en detrimento de las relaciones con Europa.

En el mismo foro Daniel S. Hamilton, experto en relaciones transatlánticas de la Johns Hopkins University, decía que la crisis en Europa y en EEUU reclama a ambos ponerse las pilas ya que el modelo, dijo, funciona. Añadió un dato: en los últimos dos años las empresas estadounidenses han desinvertido en China.

El comisario europeo Tonio Borg en rueda de prensa sobre el escándalo de la carne de caballo, el 14 de febrero. EFE / JULIEN WARNAND.Para el académico, el futuro tratado tiene un alcance más profundo, que va más allá del comercio. Considera que la UE y EEUU deben ir hacia adelante con el acuerdo y si otros países quieren sumarse, pues adelante y ello pese a la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Sin embargo, Javier Solana, defensor del tratado, alertó: “Ojo, puede ser entendido como una forma de romper el multilateralismo” si trasmite el mensaje de que los dos bloques van por su cuenta.

El acuerdo o tratado llevará su tiempo y, como señalaba Eliseo Oliveras en El Periódico, un gran obstáculo será la armonización de las normativas. El escándalo de la carne de caballo en las hamburguesas no podía haber aparecido en un peor momento. En el citado foro, el periodista Andrés Ortega planteaba otro problema, el que habrá con los países que no pertenecen a la eurozona.

El nuevo marco de relación comercial todavía no tiene nombre. Hay quien propone Asociación Transatlántica y quien prefiere el sonoro TAFTA, las siglas de Transatlantic Free-Trade Agreement. A estas alturas, lo de menos es el nombre. Lo que interesa es ponerlo en marcha.