Vergüenza

Para fortuna nuestra, la mayoría de los casi 14 millones de turistas que visitan nuestro país no leen diarios de aquí ni escuchan radios autóctonas y los únicos canales televisivos que ven en los hoteles son los de sus respectivas naciones de origen o los informativos internacionales como la CNN. Por suerte para todos los españoles –salvo para quienes el sueldo depende del consumo de medios de comunicación– la mayoría de los extranjeros pasan olímpicamente de lo que ocurre en el país que visitan.

Si los casi 14 millones de turistas que cada día deambulan por nuestras ciudades, pueblos, playas y montañas leyeran, escucharán o vieran nuestros periódicos y emisoras se darían cuenta de que se encuentran en una tierra tremendamente inquietante, a juzgar por una serie de noticias publicadas en las últimas semanas y de las que los medios internacionales no se han hecho excesivo eco.

La primera autoridad del Estado que están visitando estos guiris se marcha en secreto a cazar elefantes a África en un safari para multimillonarios mientras más del 20% de sus conciudadanos –oficialmente en España no hay súbditos— no encuentra empleo aunque lo busque debajo de las piedras.

La segunda autoridad del Estado, el presidente del Gobierno, vuelve de vacío de las cumbres de la Unión Europea a las que asiste y los televidentes pueden observar que, como su antecesor, se limita a sonreír en los corrillos que forman sus homólogos para charlar informalmente porque no entiende el idioma en el que hablan los demás, dado que aún está aprendiendo inglés.

La quinta autoridad del Estado, el presidente del Tribunal Constitucional, tiene casi que reñir y amenazar a la segunda autoridad estatal y al jefe de la oposición parlamentaria porque la máxima instancia judicial lleva casi dos años esperando un acuerdo entre ambos para que sean sustituidos un tercio de sus magistrados.

La sexta autoridad del Estado, el presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, es cuestionado por un importante sector de la judicatura y de sus compañeros de la cúpula judicial por no justificar los gastos que ha realizado en estancias en hoteles de lujo en la Costa del Sol a cuenta del erario público. La mayoría de sus compañeros ha defendido su actitud, pocos meses después de aplaudir la expulsión de la carrera judicial de un juez que intentó investigar los crímenes de la guerra civil y el franquismo y un caso de corrupción de altos cargos del partido gubernamental.

La cuarta entidad financiera más importante del país que estos turistas visitan ha escondido durante meses un agujero de más de 20.000 millones de euros, el doble de la cantidad que el Gobierno ha decidido recortar de los presupuestos de sanidad y educación públicas. El máximo responsable de esta caja de ahorros, que también lo fue del Fondo Monetario Internacional, ha sido desahuciado de la entidad, pero sigue siendo requerido por otros empresarios para que les explique cómo debe dirigirse la economía española.

La primera autoridad de la autonomía en la que se encuentra la capital del citado Estado ha informado erróneamente sobre las cuentas de esta comunidad y, al conocerse que el déficit presupuestario es en realidad el doble de lo anunciado en un principio, esa misma responsable política no pide excusas ni dimite sino que, sin que tenga en absoluto ninguna relación causal, propone que se suspenda la final de la segunda competición futbolística más importante del país ante la posibilidad de que el público silbe el himno nacional y abuchee al heredero del jefe del Estado.

La mencionada autoridad autonómica no solo no justifica su gravísimo error presupuestario ni logra que se suspenda la competición deportiva. Al final, la bronca en el estadio es mayor de la prevista; los silbidos impiden escuchar el himno oficial al sucesor del jefe del Estado y en el último partido del segundo título futbolístico más importante del país no hay prácticamente ninguna bandera del Estado, cuyo jefe da nombre al trofeo en liza. Hay multitud de banderas nacionales, en efecto, pero no de la nación que da nombre a la copa que se disputa. 

Un excandidato a presidir la primera organización patronal catalana, Foment del Treball, ha sido imputado por supuestas relaciones empresariales ilegales con un yerno del jefe del Estado. Este empresario, impulsor del nacionalismo económico catalán, presidía en funciones la Unió Patronal Metal·lúrgica, porque su antecesor dimitió pocos días antes tras ser acusado de apropiarse indebidamente de 630.000 euros de la UPM.

Por suerte, de todo esto no se enteran los turistas que visitan Catalunya y España. Bendita ignorancia, porque sin el turismo, que se está quedando casi como el único motor económico del país–, la tercermundialización social se aceleraría aún más. Afortunadamente, los turoperadores internacionales no cuentan con agencias de calificación de riesgo-país al estilo de Moody’s, Standard & Poor’s o Fitch. Si estas agencias se dedicasen a asesorar a los turistas en función del panorama político y ético quedan pocas dudas de que nos colocarían a la altura del bono-betún. Y si lo hicieran, las culpables del desplome serían ellas, claro. Como siempre.