El error de la Autoridad Bancaria Europea castiga la deuda pública

Sede de la Autoridad Bancaria Europea en Londres

La nueva Autoridad Bancaria Europea (EBA, en inglés) se está distinguiendo por la acumulación de graves errores. Primero, sus pruebas de resistencia a la banca pretendidamente rigurosas no fueron capaces de detectar el hundimiento del grupo Dexia y sólo señalaron a las entidades cuya recapitalización ya había sido anunciada, como las cajas españolas. Ahora, con su decisión de valorar la deuda pública a precios de mercado dentro de su plan de recapitalizar a la banca ha contribuido a hundir las cotizaciones de la deuda pública de la zona euro en los mercados.

El plan de recapitalización de la banca había sido encomendado para preparar a las entidades para el impacto de la prevista quita de la deuda griega en sus carteras. La Autoridad Bancaria Europea, en lugar de restringir la valoración de la cartera de la deuda a precios de mercado a sólo la deuda griega (la única que iba a sufrir una quita), decidió que la valoración a los precios de mercado se realizara a la deuda pública de todos los países europeos.

Esta decisión fue interesada ya que de este modo se protegía los intereses de la banca británica (porque la deuda británica no estaba afectada por la depreciación), de la banca alemana (porque la revaloración de la deuda alemana compensaba las pérdidas por su riesgo en Grecia) y de la banca francesa (porque la deuda francesa no había sufrido apenas merma en el momento de la valoración y su cartera de deuda alemana amortiguaba el riesgo griego).

La introducción de la valorización a precios de mercado ha roto el principio contable internacional establecido hasta ahora y ratificado por los acuerdos de Basilea III de que la deuda pública se valora en su valor nominal, porque a parte de Grecia, no hay ningún país europeo que no vaya a honorar su deuda pública.

Ese cambio desafortunado en los criterios y el plan de recapitalización están provocando en las últimas semanas una venta masiva por parte de la gran banca europea de títulos de deuda pública de los países más frágiles, como Italia y España, como han reconocido varios directivos de esas grandes entidades.

Estas ventas masivas de bonos italianos y españoles en un mercado muy especulativo e hirviente de desconfianza están contribuyendo de forma muy importante a la degradación de la cotización de la deuda de esos países y al encarecimiento de los tipos de interés exigidos, que se está produciendo en el mercado.